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Cuba fortalece la preservación de sus suelos
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Escrito por Roberto Salomón   
Martes, 23 de Agosto de 2011 07:50

La Habana (PL)El desarrollo de programas para la preservación y rehabilitación de los suelos, integra los lineamientos económicos y sociales de la política agroindustrial cubana, que concede particular interés a la producción de alimentos.

En efecto, la conservación de los terrenos encabeza, junto a la protección del agua y los bosques, las directivas fundamentales en esa esfera destinada al desarrollo productivo y al bienestar en la Isla.

Los suelos constituyen un sistema de capital importancia, dado que la mayor parte de la producción alimentaria depende de ellos.

Si se continúa en el mundo con el ritmo de deterioro de los terrenos y la deforestación, muy pronto habrá desaparecido un tercio de las tierras cultivables en el orbe.

Según expertos, sólo en el 11 por ciento aproximadamente de las tierras del globo puede desarrollarse la agricultura sin limitaciones de importancia.

En el resto se ve afectada por las sequías, el agotamiento mineral, deficiencias nutritivas o toxicidad, escaso espesor de los suelos, riego excesivo o heladas.

Se calcula que las tierras cultivables en el mundo abarcan unos 14 millones de kilómetros cuadrados.

Sin embargo, la urbanización priva hoy a la agricultura de grandes superficies de suelos de excelente calidad.

No pocos países, los industrializados en particular, sacrifican miles de kilómetros cuadrados de tierras fértiles para construir edificios y carreteras.

Los sistemas vitales que suministran atmósfera para respirar, agua y alimentos, son los agrícolas y forestales, los costeros y de agua dulce, todos los cuales están hoy muy amenazados en el mundo.

UN GRAN RETO

Detener los procesos de degradación que afectan los suelos es hoy uno de los grandes retos que enfrenta la agricultura cubana, teniendo en cuenta que una importante área se encuentra deteriorada o está amenazada, señala a Prensa Latina, Mario Riverol, del Instituto de Suelos, perteneciente al Ministerio de Agricultura (MINAG).

 

Se trata de un fenómeno complejo, en el que varios factores naturales o inducidos por el hombre contribuyen a la pérdida de la capacidad productiva de los terrenos.

El experto explica que la preservación de este recurso natural se afectó mucho tras sobrevenir en el país, en la década de los noventas del pasado siglo, la crisis económica que dio lugar al llamado período especial, como resultado de perder la Isla sus socios tradicionales, luego de la desaparición del socialismo en Europa del Este, y de la antigua Unión Soviética.

La degradación de cualquier suelo se extiende más allá del sitio original y representa un alto costo para la sociedad, que requiere un sistema agrícola sostenible, capaz de solventar la creciente demanda de alimentos.

Autoridades del sector afirman que la protección de este recurso es tema de preocupación permanente del Estado cubano a partir de 1959.

Prueba de ello, argumentan, la constituye la creación de instituciones docentes de investigación-desarrollo y de servicio estatal en esta actividad, lo cual permite mostrar resultados como mapas nacionales de suelo a escala grande, mediana y pequeña.

Según Riverol, de los 10,74 millones de hectáreas del país, 6,6 son de superficie agrícola, una buena parte de la cual (casi el 70 por ciento) está afectada por procesos de degradación, como erosión, salinidad, mal drenaje, compactación y otros.

En la actualidad están cultivadas 3,6 hectáreas de suelos, cuya agroproductividad es objeto de diversas clasificaciones.

Del área agrícola se consideran terrenos muy productivos sólo el 5,4 por ciento, mientras que en la categoría de productivos clasifica el 17,8 por ciento, en la de poco productivos el 30,8, y son muy poco productivos el 46 por ciento.

Entre los factores limitantes de los rendimientos están la erosión, mal drenaje, baja fertilidad e insuficiente contenido de minerales orgánicos, poca retención de la humedad, compactación, salinidad, pedregosidad y otros agentes adversos.

Según el especialista, por acuerdo del Consejo Nacional de Cuencas Hidrográficas, en el 2000 se orientó al MINAG crear el Programa Nacional de Conservación y Mejoramiento de Suelos (PNCMS), cuyo objetivo principal ha sido detener su degradación y comenzar un proceso de recuperación.

Desde el 2000 se benefician anualmente en el país más de 400 mil hectáreas, a partir de la ejecución del PNCMS.

Si en 2001 se favorecieron 403 mil 100 hectáreas, en 2008 recibieron protección 633 mil, de acuerdo con datos del Instituto.

Asimismo, cada año se aplican como abonos compost, biopreparados, humus y otras materias orgánicas que enriquecen el contenido de los suelos.

El país dispone de una sólida infraestructura para la atención y protección de este recurso vital, la cual incluye, además, expertos en 155 municipios y 13 laboratorios especializados en el tratamiento de los terrenos.

La importancia de la conservación del suelo es enorme, ya que éste, desaparecido o destruido, debe considerarse en general como recurso irrenovable, a causa de la extrema lentitud del proceso de su formación. Se necesitan centenares de años para producir un solo centímetro de suelo.

Este recurso, utilizado como es debido, conservadas adecuadamente sus condiciones físicas y biológicas, puede mantenerse en plena producción por tiempo prácticamente indefinido e incluso aumentar su riqueza. En este sentido debe ser considerado un recurso renovable.

* Periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina.

em/rs

Tomado de Prensa Latina

http://www.prensa-latina.cu/

 

 

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