La papa es originaria de Suramérica, donde los incas la cultivaban y conservaban como un alimento de subsistencia. Se introdujo en Cuba y Europa después de la conquista española y actualmente es, por orden de importancia para la alimentación humana, el cuarto cultivo mundial. A pesar de que la papa contribuyó grandemente a aliviar las hambrunas habituales de Europa en siglos pasados como alimento básico, no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial en el siglo xx, y más aún en el presente siglo xxi, que la papa ha alcanzado su mayor popularidad y potencial de producción, con la introducción de los alimentos industrializados y globalizados por las transnacionales en paquetes de papas fritas, hamburguesas, papas precocidas y otros.