El mango (Mangifera indica L.), es originario de la región tropical del Sureste asiático. Su cultivo se ha extendido a los países tropicales y subtropicales de todo el mundo. Sus frutos son importantes no solo por su contenido de energía en forma de carbohidratos, proteínas y grasas, sino también por sus minerales y vitaminas esenciales, destacándose su contenido en vitaminas A y C. Además pueden constituir una buena fuente de ingresos por su alta demanda como fruta fresca y materia prima fundamental en la elaboración de compotas, néctares, jaleas, pastas y tajadas para la industria alimenticia y con destino a la exportación en todas sus formas.