Los sistemas de producción de carne de conejo en Europa occidental han evolucionado hacia una creciente intensificación. En los últimos 40 años la producción de conejos ha pasado de ser un sistema de explotación familiar, cuyo principal objetivo era aportar proteína a la dieta semanal, hacia una actividad económica industrial similar a la desarrollada con otras especies dedicadas a la producción intensiva de carne como el cerdo o el pollo. De acuerdo con Colin y Lebas (1996), un 42 % de la producción total de carne se produce en explotaciones industriales con más de 100 hembras y un 32% en explotaciones en las que la cunicultura se utiliza como actividad económica complementaria.