
El concepto de seguridad alimentaria se remonta, en la agenda internacional, a 1948, cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirmaba que “Todos tenemos derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y bienestar propios y de nuestras familias, incluyendo la alimentación(...)” El Artículo 11 del Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales fue más allá al afirmar, en 1996, “el derecho de toda persona a estar protegida contra el hambre”. El derecho a la alimentación es incluso calificado como un “derecho fundamental” y reconocido como el primero de los derechos económicos de un ser humano. Este interés global se intensificó a partir de la Conferencia Mundial sobre la Alimentación de 1974, cuando las decrecientes provisiones de alimento en el mundo y la escasez de comestibles a gran escala provocaron respuestas en la comunidad internacional, centradas en el incremento de la producción agrícola doméstica y la creación de reservas internacionales de granos.